Creo que ayer comentaba que no hay un destino escrito para cada uno y que somos nosotros cada día los que construímos el futuro. Aún así voy dándole vueltas al tema porque la mayoría opinamos, quizás irracionalmente, que quien nos ha traicionado volverá a hacerlo. Realmente no hay una ley científica que así lo pruebe, por eso decidí darle una oportunidad (una, ni dos ni tres, una) pero la duda me asalta. No voy a exteriorizarla por no acabar provocando aquello que no quiero. Lo voy a intentar, si me vuelve a fallar pero para él. Almenos yo lo habé intentado.
Un beso.